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22 domingo del Tiempo Ordinario
29 agosto de 2010
Documento
"Dichoso tú, porque no pueden pagarte" nos asoma al mundo paradójico de las
Bienaventuranzas. Llamar "dichosos" a los pobres, a los que sufren... etc., etc.,
es absurdo. ¿Tenemos que pensar que es bueno estar enfermo, que es bueno no
tener para comer...?. Evidentemente, no. Pero lo contrario no es, sin más,
correcto. Tener dinero, estar sano, etc., etc., puede ser bueno o no serlo.
Si conduce al reino, si vale para el reino, es bueno. Si aparta del reino, si impide
el reino, es malo. Pero nosotros tendemos a afirmar "dichosos los ricos, dichosos
los sanos", sin más, conduzcan al reino o no. Y además, más al fondo, dinero,
salud, amigos, influencias, poder etc etc etc, pueden y suele ser las más insidiosas
trampas, porque nos llevan a considerar que eso es el reino, el único reino deseable
y esperable: salud, dinero, amor, aquí y ahora... haciéndonos además la ilusión de
que van a ser para siempre.
Así, la expresión "dichosos...” de las bienaventuranzas es la forma paradójica,
sorprendente, de hacernos caer en la cuenta de dónde está el verdadero valor
de todas las cosas.
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