Euskaraz

El Evangelio del Domingo

Comentarios anteriores

31 AGOSTO 2014

22º Domingo tiempo ordinario

por José Antonio Jauregui sj     Versión pdf

Ev.: Mt 16,2-27: 1ª predicción de la pasión. ¡Apártate de mi, Satanás!

       Con la primera predicción de la pasión comienza la segunda parte del evangelio jalonada por tres predicciones de la pasión de Jesús en Jerusalén.   En el evangelio según san Marcos estas tres predicciones chocan escandalosamente con la falta de comprensión de los discípulos  La primera víctima de la incomprensión del mesianismo de Jesús es san Pedro. Con este tropiezo de Pedro y la corrección de Jesús sigue adelante el proceso de legitimación de la identidad de la Iglesia iniciado los domingos pasados. Lo que tiene que comprender san Pedro y con él los discípulos de todos los tiempos es la necesidad de los sufrimientos de Jesús y así tomar conciencia de que la Iglesia perseguida es la genuina iglesia de Jesús porque sigue las huellas de Jesús. Esta necesidad no se debe a una decisión heroica de Jesús ni a la oposición creciente de sus adversarios, por más real que fuera.  Se debe a un designio de Dios, predicho en las Escrituras, impenetrable para los no creyentes pero perceptible a la fe. Los evangelios no hacen de esta necesidad un desarrollo marginal a la historia, fruto de un destino a todas luces excepcional. Al contrario, nos muestran cómo Jesús tenía que terminar en la cruz, cómo su destino fue natural dentro de aquellas circunstancias históricas y psicológicas. Pero dentro de aquel proceso natural de causas y efectos, los evangelios pretenden hacernos discernir allí el cumplimiento de un designio de Dios. Los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas formaban los tres grupos del senado de Jerusalén. Ellos deciden darle muerte. Así el destino de Jesús, según san Mateo, cobra una importancia oficial, incluso política. Jesús no morirá en un lugar retirado, ni rodeado de un grupo de discípulos, sino de la mano de los jefes de su pueblo, en Jerusalén y en público.

Lo que llama la atención en este episodio es la dureza de los términos con los que Jesús rechaza la proposición de Pedro. “Apártate de mí Satanás. Tú me pones tropiezo”. Con la  palabra escándalo, usada para decir tropiezo, indica Jesús que  rechazar la pasión significaría para él caer en el pecado y sublevarse contra Dios. La colocación de estos versículos entre la confesión de Pedro y la primera predicción de la pasión le confiere una gravedad excepcional. Parece ser que el evangelista quiso poner de relieve, sobre el trasfondo de la confesión mesiánica de Pedro, la gravedad de la tentación mesiánica judía que rechaza la idea misma de la pasión porque esta objeción ponía en tela de juicio el ser o no ser de la Iglesia de Cristo. Todo lo que sabemos acerca del mesianismo judío contemporáneo lo confirma: demostrar que el Mesías  tenía que padecer por designio divino, es decir, según las Escrituras, fue, sin duda, la tarea más ardua de la predicación cristiana durante el siglo primero. Basta leer los discursos de los Hch. donde se elabora cuidadosamente este argumento. Pedro representa en esta escena la misma tentación diabólica del desierto. Por eso Jesús la rechaza con la misma expresión. “Apártate de mí, Satanás”

Pero todo no acaba con el sufrimiento del maestro. A continuación Jesús llama a sus discípulos a seguirle  en este camino que conduce a la cruz.      “Si alguno quiere seguirme” va dirigido a los discípulos. Pero en realidad, el Cristo de san Mateo se dirige aquí a todos los hombres que le están siguiendo ya pero que no  caen en la cuenta exactamente del alcance de su seguimiento. Los tres verbos que siguen: negarse a sí mismo, cargar con su cruz, seguirme se nos han explicado muchas veces en el sentido de que “La llamada de Jesús abre a los cristianos una vía de austeridad…invita a todos a someterse como él a la ley del sufrimiento redentor”. Pero el contexto recomienda más bien otro sentido: El verbo negarse, renunciarse, significa que quien quiere seguir a Jesús ha hallado un nuevo centro de su propia vida. No está en sí mismo la propia razón de ser, ya no se pertenece. No se sabe bien el sentido que dio Jesús a la expresión tomar su cruz. En la pluma de san Mateo es una trascripción cristiana perteneciente a un tiempo en el que la cruz había llegado a ser el signo cristiano por excelencia. Sin embargo, en nuestro contexto llevar la cruz reviste una significación bien clara; no es una llamada a soportar pacientemente el sufrimiento o la soledad en general, ni una exhortación a asumir con coraje la contrariedad y la adversidad, ni una invitación a la negación de sí mismo, ni un consejo psicológico a aceptarse a sí mismo. Dirigido a sus discípulos que ya le siguen, Jesús les llama la atención sobre el hecho de que su maestro va a ser rechazado  y maltratado por su pueblo y que, si quieren serle fieles, deben contar con ser peligrosamente comprometidos con su destino dramático. Desde esta interpretación se ve más claramente lo que significa  “negarse” en este contexto: es la renuncia a toda seguridad personal (moral, social, religiosa) por seguir a un maestro que lleva a sus discípulos a la inseguridad más radical, la del abandono y la muerte…  Estos tres verbos no enuncian una ley espiritual general sino una llamada a seguir a Cristo en el sufrimiento concreto de las circunstancias históricas. El verso siguiente saca una consecuencia concreta: querer salvar su vida, es abandonar a Jesús en el camino de la cruz y, por ende, no tener ya parte en la salvación que él nos trae;  perder su vida , es decir,  arriesgarla quizás hasta la muerte por permanecer con Cristo es “encontrarla”. San Francisco Javier tuvo que vencerse mucho para entender bien el claro latín de esta fórmula evangélica cuando iba a embarcarse para la isla del Moro. Jesús no promete una Arcadia feliz. El que quiera  seguirle en la ardua labor de instaurar el Reino de Dios, tiene que asumir sus mismos riesgos.

Bilbao,  31.08.2014

Documento InfoSJ Facebook banner
Restauración Camino Ignaciano Banner Banner Rezando Voy Magis Radio Banner Ser Jesuita Espiritualidadignaciana PastoralSJ Jesuitas.es
Inicio  -  Contacto  -  Web oficial de la Plataforma territorial de Loyola. Compañía de Jesús - 2014