Nuestra experiencia en el mundo de los pobres será espiritual, si en la relación o al contacto con este mundo lo vivimos como lugar de la presencia de Dios, como lugar donde nos topamos con Dios, no sólo como experiencia que nos lleva a Dios, sino como lugar de experiencia de Dios (al contacto con los pobres sentimos consolación: paz de fondo, confianza, cercanía de Dios, ánimo,...). Del mismo modo que en la oración al contacto con un texto bíblico sentimos la presencia de Dios... Esto es señal de que estamos bien situados.
Conferencia pronunciada por Manu Arrue SJ el 17 de abril de 2012 en la XXX Semana de Vida Religiosa organizada por la Diócesis de Bilbao.