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"El progreso espiritual de Ignacio
lo lleva en la linea
de conocer cada vez más sutilmente
los mecanismos y las dinámicas
mediante las cuales
conoce la voluntad de Dios.
Pero conocer su voluntad es conocerlo;
por ello el crecimiento en el discernimiento conlleva un crecimiento en la intimidad
con Dios. En realidad, mientras más se ama,
más se conoce y mejor se discierne.
El amor de Ignacio lo mueve
a realizar cosas que sabe,
en la medida de lo posible,
que Dios desea igualmente que sean hechas.
Dos voluntades que comparten un mismo proyecto, un mismo amor, se comunican
para obrar..."
Diccionario de espiritualidad ignaciana, pg. 814
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